Posted by: carlosjuices | September 28, 2009

The Journey Begins

Debido a la falta de internet durante el viaje tuve que ir escribiendo por partes toda la crónica del viaje para que ustedes no se perdieran de nada :) Así que ahora comenzaré desde mi vuelo hacia la ciudad de Los Angeles, CA. Volamos casi cuatro horas (según el piloto sobre Guanajuato, Zacatecas, una ciudad de nombre extraño y luego cruzamos hacia el otro lado, una ruta extraña…) desde el DF para llegar a la ciudad de Los Angeles en California EEUU. El vuelo estuvo tranquilo, mi asiento fue de ventanilla, así que estuvo ideal; y sólo había otro señor en el asiento del pasillo, por lo que teníamos un asiento en medio vacío y que según yo hizo el vuelo más cómodo. Nos pasaron una película un poco aburrida “La propuesta” o algo así. Comí un poco de pasta con crema, medio pan, un poco de Sprite y unas galletas. Antes de aterrizar noté algo un poco extraño; cuando sobre volábamos la ciudad, estaba extremadamente soleado y de pronto cuando tocamos pista, nos rodeo una neblina super pesada. Al salir del avión hacía un poco de frío húmedo medio extraño, quiero pensar que es debido a todos los fenómenos climatológicos que han estado pasando por estas regiones. Ya fuera del avión supongo que se notaba que era la primera vez que salía del país, pues me pidieron llenara los formatos que me había dado Pao y yo no sabía ni qué pex. Luego pasando las aduanas, tuve que buscar el edificio donde volver a registrarme para tomar mi avión de Qantas hacia Auckland, Nueva Zelanda. Finalmente un poli super buena onda me dijo en qué edificio me podía registrar y así lo hice. El chavo del mostrador también me atendió muy bien y me explicó que al llegar a Sydney debía buscar mi equipaje para volver a entregarlo. Finalmente me entregó los boletos del resto de los vuelos y así subí a el nuevo punto de chequeo. Acá tiré la visa como dos veces y se me olvidó quitarme el cinturón jaja así que ya me estaban viendo un poco feo. Después de volver a cargarme de accesorios y equipaje me dirigí hacia la puerta donde esperé al rededor de 8 horas para abordar y volver a salir. Aun con la diferencia de horario de -2 horas con respecto a la ciudad de México, siento que ahí anocheció demasiado rápido. A las 7:30 pm (hora de LA) ya no había nada de luz del sol.
Aprendí también a utilizar mis centavos americanos que llevaba y me compré un agua grande! Sólo que me tardé como 10 minutos pagando hasta que la chava de la tienda me ayudó :P
Finalmente descubrí que aquí si había internet, la compañía gringa que maneja el internet ahí en el aeropuerto puede re-dirigirte para que conectes con la compañía de tu país, en nuestro caso Telmex. Pude entrar a esta pagina de telmex pero no tenía el usuario y contraseña, y fue así que empecé a escribir este correo.
Después de la larga espera, abordamos el avión hacia Auckland Nueva Zelanda. Recorrimos aproximadamente 11,000 km en 12hrs; durante este vuelo perdí un día en el cambio de horario. El vuelo fue largo, pero no poco placentero, los sobrecargos tenían un acento super super cool, aunque algunas veces si me costaba trabajo entenderlos. Este avión tenía tres hileras de asientos, y me tocó utilizar uno de la fila de en medio, dando hacia el pasillo. Según yo había encontrado mi asiento sin problemas y un señor muy amable me preguntó cual era mi asiento, cuando le dije, sólo rió y me dijo que era del otro lado jaja pero me dijo no hay problema pásame mis maletas y yo me voy al tuyo, porque ese donde estas es el mío. Después de la catafixia, acomodamos equipaje y despegamos. El avión tenía integrado un sistema de entretenimiento individual, en el que cada pasajero puede elegir la película, documental, programa de tele, disco musical, noticiero o juego de su preferencia; entre otras cosas. Aquí escogí ver Transformers 2, The hangover y escuché un disco de un concierto de Muse que ya estoy pensando en agregar a mi biblioteca musical. La comida fue muy buena también. Nos ofrecieron la cena al estabilizarse el avión, lo interesante aquí es que se podía escoger entre dos opciones de platos fuertes, ensalada con aderezo, pastel volteado de piña y varias bebidas, que incluían vinos, licores, café, chocolate caliente, entre otras. Posterior a la cena se nos ofreció un pequeño snack nocturno, que la verdad ni pelé porque estaba mas ocupado babeando mi chamarra mientras dormía. Ya faltando aproximadamente 3 horas para llegar, nos ofrecieron el desayuno a escoger entre una especie de embutido caliente o cereal, fruta, café o té y un muffin muy rico. Sentada a mi lado venía una señora, que a ojo de buen cubero, ya le andaba pegando a los 50’s y sumamente exótica; a juzgar por su acento era rusa, o de algún país nórdico, lo chistoso es que tenía un peinado super alternativo y con las puntas de su cabello teñidas de rojo intenso.

La llegada fue impresionante; la pista de aterrizaje que utilizamos, se encuentra justo a la orilla del mar. Aunque, aun en las últimas del invierno, el día de hoy es frió y nublado. No obstante, los campos que se alcanzan a ver desde los ventanales están pintados de un verde muy vivo. Al salir del avión noté que los lugareños que trabajan aquí en el aeropuerto, son sumamente amables y risueños. El chequeo del equipaje de mano su muy light y una señora muy amable y de acento inglés increíble, me explicó dónde saldría mi vuelo y le pregunté acerca del internet, así que ella muy amablemente se salió de su lugar de trabajo para llevarme al kiosko de internet gratuito donde pude confirmar mi pickup en el aeropuerto de Canberra con Lena, la encargada de nuestra admisión a AIHS (Australian International Hotel School).Mientras escribo esta crónica, hay un señor dormido y sentado a unos lugares de donde estoy,  roncando más fuerte que las más finas sonatas nocturnas de la Mama y el Faustín. Después me dormí un buen rato, sin roncar (creo) esperando el próximo vuelo y desperte un cuarto de hora antes de éste, así que me dirigí a la sala de abordar y entramos al avión nuevamente. El vuelo fue mucho más corto, al rededor de 3 horas hacia Sydney.

Llegando ahí, pasamos nuevamente una inspección pero nada fuera de lo normal. En esta parada debía, según la aerolínea, recoger mi equipaje para volver a documentarlo en el vuelo doméstico de Sydney a Canberra, pero oh! sorpresa! mis maletas no llegaron. Así que me mandaron directo a registrarme para el vuelo y sin maletas. La chica del mostrador me dijo que los operadores del aeropuerto de LA son poco cuidadosos y que muy posiblemente la maleta se haya perdido ahí y que debía presentar mi reporte de extravío en el aeropuerto de Canberra para que las mandaran a mi dirección. Al final supongo que no estuvo tan mal que se hayan perdido las maletas, ya que a la mayoría de las personas que llegaron hoy, les cobraron exceso de equipaje por ser vuelo doméstico y a mi me salió gratis y hasta me lo entregan en la puerta de mi casa. En el aeropuerto de Sydney estuve muy poco tiempo ya que el siguiente vuelo salía en una hora y había que tomar un autobus para ir a la siguiente terminal de donde saldría el vuelo. Éste último fue una broma comparado con todos los demás, solo volamos como 45 minutos y ni siquiera me pude acabar el sandwich que me ofrecieron para comer. Al llegar al aeropuerto Lena me estaba esperando y muy amablemente me recibió y me ayudó a levantar mi reporte de maletas perdidas. Quise ir a cambiar mis dólares y euros, pero las casas de cambio ya habían cerrado así que el director del campus vino a recogernos y nos llevó en 10 minutos en una camioneta, a la escuela. Aquí me dieron las llaves de mi cuarto, que esta súper a gusto la verdad. Tengo una cama individual, dos clósets, un lavamanos, un librero, un buró, un escritorio, lámparas, calefacción y mis primeros libros. Así se ve mi cuarto.

Mi pequeño nuevo hogar

Finalmente les dejo el resto de las pocas fotos que tomé durante el viaje.

El viaje

Saludos desde el otro lado del mundo!

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